ORACIONES

 

 

Oración a San Pío de Pietrelcina

Padre Pío,
tú viviste en el siglo del orgullo,
y fuiste humilde.

Padre Pío,
tú pasaste entre nosotros en la época
de las riquezas soñadas, jugadas y adoradas,
y permaneciste pobre.

Padre Pío,
junto a ti ninguno oía la Voz,
y tú hablabas con Dios.
Cerca de ti ninguno veía la Luz,
y tú veías a Dios.

Padre Pío,
mientras nosotros corríamos afanosos,
tú te quedabas de rodillas
y veías el Amor de Dios clavado a un Madero,
herido en las manos, en los pies y en el corazón,
para siempre!

Padre Pío,
ayúdanos a llorar delante de la Cruz,
ayúdanos a creer delante del Amor,
ayúdanos a sentir la Misa como llanto de Dios,
ayúdanos a buscar el perdón como abrazo de paz,
ayúdanos a ser cristianos con las heridas
que derraman sangre de caridad fiel y silenciosa,
como las heridas de Dios!
Amén.

 

Oración por los Niños

Buen Dios, por intercesión de San Pío de Pietrelcina, que tanto te amó y siempre en ti confió, hasta que consiguió vivir como un niño pequeño abandonado en brazos de su padre, te suplicamos por los niños, por quienes él siempre mostró predilección.

Te confiamos a los niños ricos, que tienen abundancia en bienes materiales, pero que a veces carecen del afecto de sus padres. Te encomendamos a los niños más pobres a quienes nuestra sociedad de consumo ha quitado todas las posibilidades de progreso.

Te imploramos por los niños sanos, para que no se crean inmortales, ni sean soberbios. Te suplicamos por niños enfermos, para que no desesperen ni caigan en la depresión.

Te rogamos por los niños sin hogar, por los que sufren hambre, por los que viven en países en guerra, por los desamparados, por los que han caído en las garras de la droga, por los que son esclavos o viven como si lo fueran, por los chicos de la calle y los encarcelados.

Finalmente, Padre bueno y misericordioso, queremos pedirte por quienes no te conocen, ni han oído hablar de tu Hijo: Que como el Padre Pío, muchos se compadezcan de ellos y consagren su vida a servirlos. Amén

 

Oración al Padre Pío por los Enfermos

San Pío de Pietrelcina ya que durante tu vida terrena mostraste un gran amor por los enfermos y afligidos, escucha nuestros ruegos e intercede ante el Padre misericordioso por los que sufre.

Asiste desde el cielo a todos los enfermos del mundo; Sostiene a quienes han perdido toda esperanza de curación; Consuela a quienes gritan o lloran por sus tremendos dolores; Protege a quienes no pueden atenderse o medicarse por falta de recursos materiales o ignorancia; Alienta a quienes no pueden reposar porque deben trabajar; Vigila a quienes buscan en la cama una posición menos dolorosa; Acompaña a quienes pasan las noches insomnes; Visita a quienes ven que la enfermedad frustra sus proyectos; Alumbra a quienes pasan una “noche oscura” y desesperan; Toca los miembros y músculos que han perdido la movilidad; Ilumina a quienes ven tambalear su fe y se sienten atacados por dudas que los atormentan; Apacigua a quienes se impacientan viendo que no mejoran; Calma a quienes se estremecen por dolores y calambres; Concede paciencia, humildad y constancia a quienes se rehabilitan; Devuelve la paz y la alegría a quienes se llenaron de angustia; Disminuye los padecimientos de los más débiles y ancianos; Vela junto al lecho de los que perdieron el conocimiento; Guía a los moribundos al gozo eterno; Conduce a los que más lo necesitan al encuentro con Dios; Y bendice abundantemente a quienes lo asisten en su dolor, lo consuelan con angustia y los protegen con caridad. Amén.

 

Oración para pedir la Gracia de ser Mensajero de la Paz

Te alabamos y bendecimos, Dios de la paz y de la misericordia, que colmaste al Padre Pío de sentimientos cristianos, y le concediste ser manso y humilde de corazón. Te damos gracias porque muchos, siguiendo su ejemplo, trabajan por la paz y la justicia, convirtiéndose a ti de corazón y consagrándose al servicio de los más necesitados.

Haz de nosotros mensajeros e instrumentos de tu paz. Que donde haya odio, pongamos amor. Que donde haya ofensa, pongamos perdón. Que donde haya discordia, pongamos unión. Que donde haya error, pongamos verdad. Que donde haya duda, pongamos fe. Que donde haya desesperación, pongamos esperanza. Que donde haya tinieblas, pongamos luz. Que donde haya tristeza, pongamos alegría. Maestro, que busquemos no tanto ser consolados como consolar, ser comprendidos como comprender, ser amados como amar. Que aprendamos, como lo hizo el Padre Pío, que es dando, como se recibe; que es olvidándose, como uno se encuentra; que es perdonando, como se es perdonando; que es muriendo, como se resucita a la Vida Eterna. Amen.

 

Oración después de la Sagrada Comunión

Padre Pío

Quédate conmigo, Señor, porque es necesario tenerte presente para que Yo no te pueda olvidar. Tú sabes que tan fácilmente te abandono.

Quédate conmigo, Señor, porque Yo soy débil y necesito de tu fortaleza, para que no caiga tan frecuentemente.

Quédate conmigo, Señor, porque tú eres mi vida y sin Ti Yo estoy sin fervor.

Quédate conmigo, Señor, porque tú eres mi luz y sin ti yo estoy en la oscuridad.

Quédate conmigo, Señor, para mostrarme tu voluntad.

Quédate conmigo, Señor, para que Yo pueda escuchar tu voz y seguirte.

Quédate conmigo, Señor, porque Yo deseo amarte mucho y siempre estar en tu compañía.

Quédate conmigo, Señor, si tú deseas que Yo sea fiel a ti.

Quédate conmigo, Señor, pobre como mi alma es, Yo deseo que sea un lugar de consolación para Ti, un nido de amor.

Quédate conmigo, Señor, porque se hace tarde y el día se está terminando, y la vida pasa. La muerte, el juicio y la eternidad se acercan. Es necesario renovar mi fortaleza, para que Yo no pare en el camino y por eso Yo te necesito.

Se está haciendo tarde y la muerte se aproxima, tengo miedo de la oscuridad, las tentaciones, la aridez, la cruz, los sufrimientos. O como te necesito, mi Jesús, en esta noche de exilio.
Quédate conmigo, esta noche, Jesús, en la vida con todos los peligros, Yo te necesito.

Déjame reconocerte como lo hicieron tus discípulos en la partición del pan, para que la Comunión Eucarística sea la luz que dispersa la oscuridad, la fuerza que me sostiene, el único gozo de mi corazón.

Quédate conmigo, Señor, porque a la hora de mi muerte, Yo quiero permanecer unido contigo, sino por la Comunión, por lo menos por la gracia y el amor.

Quédate conmigo, Señor, por que solamente eres tú a quien Yo busco, tu amor, tu gracia, tu voluntad, tu corazón, tu espíritu, porque Yo te amo y te pido no otra recompensa que amarte más y más.

Con un amor firme, Yo te amaré con todo mi corazón mientras aquí en la tierra y continuaré amándote perfectamente durante toda la eternidad. Amén.

 

Consagración personal a Dios por intercesión del Santo Padre Pío de Pietrelcina

Padre de bondad y misericordia,
fuente inagotable de vida y felicidad,
te pido, por intercesión del Padre Pío,
me concedas ser semejante a él:
sencillo y humilde, como las florecillas del campo,
libre y alegre, como los pájaros del cielo;
pobre y laborioso, como su padre san Francisco
Porque confío en tu amor y en tu gracia
hoy te ofrezco libremente cuanto soy y cuanto tengo:
deposito mi pasado en tu misericordia,
encomiendo mi futuro a tu providencia
y me quedo tranquilo como un niño pequeño
en brazos de su madre cariñosa,
tratando de vivir un día a la vez.
Te entrego mi memoria,
mi inteligencia y mi voluntad.
Te consagro mis fuerzas y mis límites:
tómame como soy y haz de mí
como hiciste de Pío de Pietrelcina,
un buen cristiano y un honrado ciudadano
que te alabe sirviendo a mis hermanos.
Amén.

 

Oración por la conversión de los pecadores

Señor, te pido la conversión de los que, como yo, son pecadores.
Quiero unirme, junto al Santo Padre Pío,
a tu deseo de salvación universal,
solidarizándome con mis hermanos
y emprendiendo con ellos un camino de sincera conversión.

Dame la gracia de cumplir tus mandamientos
alimentando al hambriento, dando de beber al sediento,
vistiendo al desnudo, alojando al forastero,
visitando al enfermo y al encarcelado,
descubriéndote y respetándote en la obra de tus manos.

Cambia mi forma de pensar y de sentir,
porque muchas veces no parezco hijo tuyo.
Y permíteme disfrutar al final de los tiempos
del banquete que tienes preparado
no sólo para los que te conocen y sirven,
sino también para aquellos que no han tenido esa gracia
y que, a pesar de no saberlo, también son hijos tuyos.

 

Oración desde la enfermedad

Dios de bondad y de amor,
la enfermedad me ha visitado,
me ha alejado de mi trabajo y de mi familia,
me ha llenado de dolor y sufrimiento.

Es una experiencia dura, mi Señor,
una realidad difícil de aceptar,
algo para lo que no estaba preparado.

Siguiendo el ejemplo del santo Padre Pío,
quiero agradecerte por mi enfermedad,
quiero aceptarla como una oportunidad que me das
de conocer mi fragilidad y la precariedad de la vida,
y como un remedio para librarme del orgullo.

Ahora veo lo mismo que antes,
pero con nuevos ojos,
puedo vislumbrar la realidad detrás de la apariencia,
puedo descubrir que en realidad lo que tengo y soy,
no me pertenece absolutamente.

Estoy aprendiendo a depender de los demás,
a hacer cada vez menos por mis propios medios,
a callar, a llorar en silencio, a agradecer.

Estoy descubriendo qué es la soledad y la angustia,
pero también redescubro el afecto, el amor, la amistad.

Dios mío, aunque me cuesta te digo una vez más:
hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo!

Te ofrezco mis sufrimientos
y los uno a los de tu Hijo Jesucristo
y a los de tu siervo fiel el Santo Padre Pío.
Te ruego por todos los que me ayudan
y por todos los que sufren como yo.